martes 26/1/21

Un camarero de Algeciras que cumple con las nuevas normas a golpe de megáfono: "Buche largo o vamos a morir todos"

Camarero de Algeciras
Camarero de Algeciras

Un camarero de un bar de Algeciras se ha hecho viral por la manera en que decidió echar a los clientes a la hora del cierre ante los horarios actuales debido al covi-19.

David comenta que una noche que la terraza estaba muy llena y era la una menos diez de la madrugada. No se lo ocurrió otra forma de meterle prisa a sus clientes que la de agarrar el megáfono e invitarles de forma sonora a acabar sus consumiciones y marcharse.

Usí frases coloquiales para transmitir el importante mensaje, como "buche largo,, aludiendo a la necesidad de cumplir las medidas de seguridad. A su mensaje no le falta ironía y reivindicación. “A la una tenemos que estar desalojados o moriremos todos”, dice a sus clientes este empresario, que lleva 18 años en el negocio, y que cree que la hostelería está siendo injustamente tratada. “Las autoridades no se dan cuenta de que el sitio más seguro es el local que cumple con las normas”, lamenta.

La original manera de desalojar el local a la hora estipulada fue grabada por otro compañero del negocio y el video colgado en Facebook, que al día siguiente tenía muchas visualizaciones y comentarios de propios y extraños.

Fue compartido por asociaciones de hostelería y llegaron las llamadas de medios de comunicación interesándose por la experiencia, que se había hecho viral.

El protagonista de la anécdota quiere reivindicar el papel de la hostelería, en su opinión, injustamente tratada en esta pandemia, como uno de los actores que más ha concienciado a la población de las medidas sanitarias.

David asegura que no se pueden documentar apenas casos de contagio ocurridos en bares y cafeterías o restaurantes frente a las reuniones familiares y de amigos como las botellonas en las que se sabe que ha habido muy poco cuidado.

En cuanto a la crisis en el sector que ha provocado el coronavirus, afirma que se han tenido que reinventar, cerrando la terraza de copas tardía y organizando cenas tempranas para aprovechar el tiempo antes del límite horario. Como muchos en el sector, vive esta etapa con incertidumbre. “No sabemos qué pasará con la terraza cuando llegue el frío”, se lamenta. Mientras, continúa reinventándose para ganarse la vida y con sentido del humor

También reconoce y lamenta que hay compañeros que se dedican al ocio nocturno o solo de interior al no tener terraza que lo están pasando mal porque llevan desde marzo en el dique seco, "sin facturar un duro".

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